Felipe Calderón
Al grito de "sí se pudo" y luego de varios días de tensión en San Lázaro, Felipe Calderón protestó como presidente de México en una ceremonia de cinco minutos donde se esfumaron los fantasmas de la violencia entre panistas y perredistas.
Entre la algarabía de los legisladores panistas y los gritos inconformes de perredistas que fueron prácticamente avasallados, a las 9:46 apareció detrás de las banderas del recinto Calderón Hinojosa y Vicente Fox, quien aún portaba la banda presidencial.
"Protesto guardar y hacer guardar la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanan, desempeñando leal y patrióticamente el cargo de presidente de la República que el pueblo me ha conferido", declaró Calderón en la disputada tribuna.
Con la mano derecha al frente, sereno, flanqueado por Fox y los presidentes del Senado, el priista Manlio Fabio Beltrones; de la Cámara de Diputados, el panista Jorge Zermeño Infante, Calderón rindió protesta como mandatario Constitucional de México.
Ningún integrante del Partido de la Revolución Democrática (PRD) cerca de Felipe Calderón era la consigna de la bancada panista, comandada por Héctor Larios Córdoba.
Ruth Zavaleta Salgado, vicepresidenta de la Mesa Directiva por el PRD y quien hizo guardia en su curul en la tribuna durante tres días, fue prácticamente parada de su lugar por una decena de diputados del Partido Acción Nacional (PAN).
El cinturón de panistas arropaba al mandatario e impidió los intentos de 20 diputados del PRD que intentaron subir por la escalera derecha. Ni un paso atrás. Las panistas fueron las más aguerridas.
Arriba en la máxima tribuna de la nación, Vicente Fox se quitaba la banda presidencial. Por un momento titubeó. Calderón le habló al oído a Zermeño, quien de inmediato recibió el símbolo patrio y se lo entregó al nuevo presidente de México.
A las 9:47 Calderón, con una ligera sonrisa en el rostro, lució ante el pleno de San Lázaro la banda presidencial. De inmediato los flashes, los aplausos, el "sí se pudo" avasallaron a las consignas perredistas de "Obrador".
En un momento se unieron todos los colores del Congreso para entonar el Himno Nacional. Los panistas con especial alegría, los perredistas con la mano en alto, los legisladores del Partido Revolucionario Institucional (PRI) portando banderas tricolor. Sigue Al grito de. dos. tricolor A las 9:51 Zermeño levantó la sesión. Todo había concluido con un saldo blanco e inició el festejo, los abrazos, las felicitaciones, incluso las lágrimas de alegría de algunas legisladoras azules.
En el bando contrario los perredistas con resignación abandonaban el Salón de Plenos. Los más "duros", los identificados con la corriente de René Bejarano y cercanos a Andrés Manuel López Obrador, con evidente molestia. La mayoría tranquilos porque no hubo más zacapelas ni violencia.
De nada sirvió que los perredistas bloquearan desde temprano los cinco accesos al Salón de Plenos, en un intento por tratar de que no se cumpliera el quórum necesario. De nada los jaloneos, gritos, sombrerazos y una guerra de tácticas de ambos lados.
Mientras la Comisión de Cortesía para recibir a Calderón, encabezada por el senador Ricardo García Cervantes, dialogaba con los perredistas para pedir que dejaran ingresar al michoacano, detrás de las banderas ya estaba listo el operativo de recepción.
Los desconcertados legisladores del PRD intentaban adivinar la estrategia de ingreso, cuando Calderón estaba frente al atril de madera con el escudo nacional. "Nos chamaquearon", gritó una diputada del partido del sol azteca cuando se percató de que todo fue en vano.
Calderón Hinojosa, quien contra los pronósticos arribó en una camioneta blanca por el basamento, se retiró de inmediato. Algunos invitados, como George Bush padre, aún no se instalaban en el palco de invitados cuando todo había terminado en el Salón de Plenos.
En esa zona de invitados especiales, el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón; el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, y el embajador de Estados Unidos, Antonio O. Garza, convivían son otros políticos mexicanos y aplaudían al término de la ceremonia.
Abajo los panistas salían del recinto jubilosos, cantando, gritando consignas como "México, México", "Felipe, Felipe" y el "sí se pudo", mientras agentes del Estado Mayor Presidencial y la Policía Federal Preventiva se retiraban a discreción, con todo y vallas.
En San Lázaro la nubes que señalaban la tormenta política se despejaron en lo que fue el inicio formal del mandato de Felipe Calderón como presidente de la República para el sexenio 2006-2012.
Al final de la sesión un abrazo entre los líderes del PAN en el Senado, Santiago Creel y del PRD, Carlos Navarrete, era prueba de que el termómetro de la tensión política en el Congreso había descendido.
"Cada quien a su trinchera, en el Senado dialogamos el próximo lunes", soltaba el panista al despedirse. "Ya veremos porque las cosas no están bien", respondía el perredista.
NTX/LCR-JRN-GIR/EPT/DESTACA86



Azucena dijo
En un momento pensé q no se iba a realizar la toma d protesta, ni tampoco entendía la insistencia del PAN de permanecer con la tribuna tomada, pero si no hubiese sido por eso, la tribuna la hubiese tomado el PRD, y ahi creo q no se iba a realizar la toma de protesta, al menos ahí.
Un Beso y muchos saludos
3 Diciembre 2006 | 05:27 PM